Se acaba de presentar la plataforma AIREAMOS. Se trata de una iniciativa formada por científicos y expertos españoles que proponen la medición de CO2 como indicador de la necesidad de ventilación para reducir el riesgo de contagio de coronavirus por aerosoles.
Una plataforma en la que participa el PCTCLM, con investigadores como Florentina Villanueva, y la Universidad de Castilla-La Mancha, junto a otros expertos como: José Luis Jiménez, doctor en Ingeniería por el MIT y catedrático de Química y Ciencias Ambientales en la Universidad de Colorado; asociaciones como COVIDWarriors, Criptourbania y Mesura; Instituto de Investigación Sanitaria Aragón; o el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC), entre otros.

Doce grupos de toda España

Doce grupos de toda España llevan unos dos meses trabajando y poniendo sus conocimientos en común para difundir una serie de medidas naturales y conductuales. El objetivo es impulsar, con el aval científico-técnico, un rápido despliegue de iniciativas tecnológicas contra el contagio por aerosoles.

“Necesitamos ventilar para quitar el virus del aire y no contagiarnos”, explicó el catedrático de Químicas y Ciencias Medioambientales en la Universidad de Colorado, José Luis Jiménez, durante la presentación virtual de la plataforma.

Este experto insistió en que la transmisión por aerosoles está admitida por varias entidades científicas. Por lo tanto, podemos contraer la enfermedad si compartimos el mismo aire de una habitación.

Estos científicos inciden en instalar medidores de CO2, cuyo coste puede ir de los 90 a 200 euros, en aulas y espacios cerrados.

Si el aparato señala 800 partes por millón (ppm) de CO2, un 1 % de ese aire ya ha sido respirado por otra persona, destacó Jiménez, que fija el umbral límite en 700 ppm.

Distintos proyectos en marcha

La cofundadora de CovidWarriors, Patricia Ripoll, señaló que su grupo trabaja en guías para sensibilizar a la población sobre cómo y cuánto ventilar. Han puesto en marcha 194 robots que analizan PCR en 18 hospitales españoles, a un ritmo de un millón de pruebas mensuales.

Otro de los objetivos de este grupo, según su cofundador, Andreu Veà, es fabricar sensores de CO2 por 30 euros para repartirlos por diferentes colegios. Para ello, que piden una financiación de un millón de euros.

Por otro lado, Albert Verdaguer, del Institut de Ciència de Materials de Barcelona, investiga en qué condiciones los medidores de CO2 pierden efectividad.

Mientras, en el grupo Mesura están comparando diferentes dispositivos de bajo coste con sensores NDIR y comprobando su efectividad para uso particular, explicó la catedrática de la Universidad de Castilla-La Mancha Elena Jiménez.

Este grupo colabora con las administraciones valencianas para monitorizar la calidad del aire en 42 aulas con sensores de bajo coste.

En Zaragoza, el Laboratorio de Investigación en Fluidodinámica y Tecnologías de la Combustión acaba de comenzar un proyecto piloto, en colaboración con el Ayuntamiento, que busca evaluar la calidad del aire en el transporte público y las aulas de un colegio.

El coordinador de Mobility City de Fundación Ibercaja, Jaime Armengol, presidió la presentación de Aireamos y reconoció la influencia y la acreditación investigadora de sus componentes.

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